viernes, 29 de marzo de 2013
jueves, 28 de marzo de 2013
El paseo
A veces de mi boca surgen ecos de mi pensamiento, es duro
ver las estrellas en el firmamento y no poder alcanzarlas. Construyes débiles
escaleras, que sólo sirven de camino al
Hades.
En la calle, bajo la lluvia, encontré a un mudo que me
hablo. Palabras y palabras de silencios contenidos que me causaron cefaleas,
que ni el paracetamol alivió y sólo el tiempo digerir puede cuando curva el
espacio.
Empapado de esa agua divina intente ver el rostro de Dios, sólo
papel mojado, portadas de revistas donde el color es más importante que el
acento. El tintineo de las gotas recuerda a una nana y hace que el tiempo se aletargue
en diminutas parcelas de espacio, donde vidas enteras transcurren sin saber que
la calle esta encharcada.
Veo rostros inmuebles de gran valor catastral que miran absortos
la pequeña sonrisa de una niña al balancearse en el columpio. ¿Cuantos jirones
de orgullo mueren en la trayectoria que realiza la niña con su sonrisa? Ésa es
una cuestión para filósofos de cajetilla de tabaco americano.
Corro y me insulto, me insulto y corro, y no encuentro el
camino hasta que vuelo, pero para entonces ya no lo necesito. El viento me
libera y como el rey del mundo me proclamo, cuando con un gran eructo anunció el
fin de la gravedad.
miércoles, 17 de octubre de 2012
La última risa.
La
circulación era fluida, circulaba a una velocidad aceptable, aceptable para
este diabólico siglo donde la supremacía de la rapidez embarga todas las almas.
¡Joder!, aún así llegaba tarde al trabajo, como la cosa siguiera de esa guisa,
la tercera vez esa semana que entraba con retraso, tendría que ver el despacho
del todopoderoso director otra maldita ocasión. No tenía ganas de soportar la detestable moqueta verde pimiento.
Fue inevitable, el pie presionó instantáneamente la tosca
palanca del acelerador, el coche resoplo a disgusto pero finalmente se lanzo
sin escrúpulos carretera abajo. No pintaba un buen día, el paisaje se
ennegreció por momentos, solo un diminuto haz de sol atravesaba aquella
poderosa masa negra. Era fascinador ver como aquel pequeño rayo de luz señalaba
un punto concreto del campo de trigo, de ese trozo iluminado surgían colores
que nunca había observado, intensos como la vida misma. Tonos y aspectos
inauditos se mezclaban en un difuso orden, y de la nada surgió una bandada de cuervos
extremadamente negros que revolotearon en círculo dentro de la
claridad. El bello se erizó solo pensar en la fatídica tela de Van Gogh.
Todos mis músculos se tensaron en sincronía, todos ellos
eran una prolongación hacía el pedal del freno, y gracias al golpe de volante
logre salir del arcén y caer en el interior de un socavón. Eran instantes de
miedo, la cabeza me daba vueltas y no sabía exactamente donde estaba. Los
cuervos al igual que el ilustre pintor serían el aviso de mi muerte, no podía
fijar la vista en nada concreto y un cosquilleo mental, por denominarlo de
alguna manera, se apoderó de mí. Era alarmantemente irracional, y sin saber el
porqué mi vida transcurrió por momentos en cinemascope. Aquella visión de mi
vida me hizo reír, reír a carcajada limpia. Yo era todo aquello y cuando por
fin lo entiendo, lo único que se me pasa por la cabeza es petarme el culo. No
de desconfianza por lo desconocido sino por lo cómico de una vida como esa.
martes, 15 de mayo de 2012
El afilado borde del presente.
Todo el presente es en si mismo es un espacio interminable y continuo, un afilado borde por donde corren nuestras vidas. Y entre dos abismos, el pasado y el futuro, nos condicionamos en una lámina de dimensión reducida y avanzamos con dificultad a una muerte, por suerte, segura.
La noción del tiempo falsea y confunde el entorno. Noción necesaria, sin embargo para poder sobrevivir con nuestros escasos sentidos. Cavernas de Platón que nos envuelven y nos hacen sobrevivir entre el no ser y el ser; en una lucha continúa entre el espacio y el tiempo.
Omnipresente es el misterio y con ello el mismo sentido de la consciencia de la vida. La vida es una poesía que sólo se entiende cuando se atropella el sentido.
miércoles, 9 de mayo de 2012
El Tiempo.
Cómo dejar de lado el tiempo cuando los días se estremecen y se pliegan en
sucesos paralelos. Abandonar el tiempo sólo es posible si te abstienes
del pensar del todo. ¡Todo! No tiene límite, el todo abarca todo.
El espacio no es más que una ilusión para crear movimiento y con ello la
sensación de vida.
Sólo escribir me permite confundirme en mis pensamientos. Y sin embargo
sigue amenazando tormenta en mi razón.
Creo parábolas con diferenciales abstractas para alcanzar un absurdo que
complemente mi existencia.
¡DEMASIADO CALOR Y DEMASIADO FRÍO!
Me siento como un bogavante en su arroz... ¡Demasiado grano!
He visto nacer la duda desde dentro de una nuez y romper la cascara al
ritmo de tambor de un corazón.
Entiendo la ilusión que no me ilusiona... ya no deseo entender,
¿Deseo? Sólo la línea recta es curva si lo desea.
... Mercadillos de vacios que llenan...
A veces uno avatares por si encuentro un pequeño guiño de confianza que me
permita ser ciego al paso del tiempo.
Busco palabras y las mastico con paciencia. No quiero perderme su sabor
amargo y sin embargo tengo nauseas.
Lúgubre es el diccionario cuando depende del orden. Ansío la anarquía de
frenopático y las uniones de colisión.
Mi dedo da una dirección pero no el sentido.
viernes, 27 de abril de 2012
El Solar prohibido.
La pelota rueda y rueda.
Nosotros como niños,
su estela encantada
seguimos,
hasta dentro de un solar abandonado.
pero el recuerdo es escaso en los niños
y sin más se entra
sin ni siquiera mirar atrás.
lunes, 30 de enero de 2012
Certezas
un silencio intencionado
miles de razones sin causa.
Aun no sé el motivo.
La única certeza:
No soy el mismo.
Sigo caminado,
que es la vida sino andar,
pero a paso descentrado y caótico.
Pierdo caminos,
gano horizontes llenas de palabras
y hermosos silencios.
Con música triste de piano
una lagrima recorre mi alma
buscando lo imposible.
Echo de menos,
la seguridad de lo utópico,
y la indiferencia del tiempo.
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