domingo, 1 de junio de 2014

Muerte 2.0


¡Pip!

Avatar: una foto de dos dados rojos y uno de ellos trucados.
+34 666 999 666 En línea…
Hoy tenemos una cita a las 01:30. No necesitas equipaje. 01:10
-¿Una cita de mi ex?- pensó -No creo, la última vez que la vi acabo escupiéndome en la cara.

¡Pip!

Disfruta de éste tu último instante, que sin esperanza, vivimos llenos de deseos. 01:12

¿Quién eres? √√

¡Pip!

Parafraseando a Pessoa soy la curva de tu camino.01:15

Vete a la mierda Ricardo, que sé que te has comprado un móvil nuevo y esto ya no tiene ni puñetera gracia.√√

¡Pip!

“  Es divertido esto de presentarse antes.01:17

¡no! No soy Ricardo.01:17

Yo soy la Muerte, Aunque prefiero el apodo de la Dama Negra se aviene más a mi personalidad.01:18

Nervioso y pensado el porqué le tocan todos los tontos, intenta buscar la manera de bloquear la chiflado de marras.

Venga ya pedazo de cabrón, ya vale con la broma.√√

¡pip!

Voy a darte una prueba, a partir de ahora tendrás un intenso dolor de costado. Como cuando tuviste el cólico .01:27

El dolor fue tan agudo que se retorció de forma antinatural.

paraaaa XD!!!√√

¡Pip!

Ya llego, ya eres mío.01:29

Era la primera vez que se comunicaba con uno de sus clientes antes del tránsito, le gusto. Y entonces la Muerte pago los 87 centimos por la aplicación. 

 


La tierra es plana.



Por idiosincrasia  o por empirismo inducido siempre he sido muy escéptico en todas las idas y venidas de ideas que produce nuestra sociedad.
Decía mi abuelo: “De lo que te digan créete la mitad, y de esa mitad, duda la mitad” Y con eso y un bizcocho nos quedamos con el instinto. Pero no ése instinto del que tanto presumen las mujeres a la hora de elegir unos pantalones, zapatos o amantes dipsómanos; no. Hablo del empuje moral, del estímulo final del ego para no aceptar lo aceptable y desechar la realidad a gusto del consumidor, de la desconfianza que acaba en un gruñido de mala leche o en un taco malsonante. 



De pequeño me extrañaba que un ratón tuviera apellido y además dejara monedas bajo la almohada cuando me caía un diente, pero me rendía en la inevitable presencia del dinero. Como siempre el bocazas de turno del colegio, de ésos nunca falta, rompió el hechizo al contarme que a él, le caían billetes, no calderilla y que su ratón se apellidaba Botín. Son duros golpes en la consciencia de un niño de 7 años que te marcan para toda la vida. A partir de entonces no me creía nada.
Que la tierra es redonda.  ¡Que estupidez más enorme! La tierra es plana porque entonces la gente que vive en las antípodas caería sin remedio, y que no me vengan con la charanga de la gravedad, eso es un cuento de navidad para justificar el exceso de gasto de la Nasa. La tierra es plana, porque a mí me sale de las pelotas y punto.

miércoles, 8 de enero de 2014

En esas noches ingratas.

A veces, en ocasiones, la noche es ingrata
no por ser oscura, ¡no! Por que veo un reflejo,
mi interior que reluce en el neón bicolor
de los bares de alterne de carreteras perdidas.

Sin darme cuenta quiero escapar, huir sin más
de un portazo mal dado, huir sin saber adónde.
Viajar allí dónde vive el olvido y la negligencia,
allí donde conviven sicarios y fugitivos del futuro.

Huida que sólo, más que nunca
se vuelve presente provisional y huraño.
Soliloquio en pluscuamperfecto de un baile
de mascaras que nunca llega a su fin.







miércoles, 29 de mayo de 2013

NIHIL EST AETERNUM

Nada es para siempre me repito una y otra vez,
aún así sé que hay un rumor de silencio que no acallará nunca.

A veces las paredes y el aire se equivocan de excusas,
manifiesta  inconstancia del aire que no dejas de respirar.

Sueños y trípticos de una vida acorralada sin fronteras
límites inconstantes que tanto tienden a cero como al infinito,
qué más da, si  sólo deseas beber del agua del rio Leteo
absorber olvido aunque sea en el Hades.

Dicen que la suerte está escrita en rojo en un códice
y  arrancar su última página sólo pueden los héroes.

Hay veneno más voraz que la vida.

Quisiera tener la virtud de clavarme un gladius en el corazón
pero mis manos tiemblan con sólo acariciar la empuñadura de cuero,
cobardía inata de un egoísmo  sucio y razonable.

¡Oh Federico! Hazme girar el corazón con tus letras sin la necesidad del viento
ser veleta sin querer arremeter contra el destino de un códice rojo.

Nada es para siempre me repito una y otra vez,

aún así sé que hay un rumor de silencio que no acallará nunca.

viernes, 29 de marzo de 2013

Mi métrica



Estando yo callado, pude medir mis palabras con una métrica aleatoria, resulto que el contexto dependía del acento y el significado del silencio.

jueves, 28 de marzo de 2013

El paseo




A veces de mi boca surgen ecos de mi pensamiento, es duro ver las estrellas en el firmamento y no poder alcanzarlas. Construyes débiles escaleras, que sólo sirven  de camino al Hades.

En la calle, bajo la lluvia, encontré a un mudo que me hablo. Palabras y palabras de silencios contenidos que me causaron cefaleas, que ni el paracetamol alivió y sólo el tiempo digerir puede cuando curva el espacio.

Empapado de esa agua divina intente ver el rostro de Dios, sólo papel mojado, portadas de revistas donde el color es más importante que el acento. El tintineo de las gotas recuerda a una nana y hace que el tiempo se aletargue en diminutas parcelas de espacio, donde vidas enteras transcurren sin saber que la calle esta encharcada.

Veo rostros inmuebles de gran valor catastral que miran absortos la pequeña sonrisa de una niña al balancearse en el columpio. ¿Cuantos jirones de orgullo mueren en la trayectoria que realiza la niña con su sonrisa? Ésa es una cuestión para filósofos de cajetilla de tabaco americano.

Corro y me insulto, me insulto y corro, y no encuentro el camino hasta que vuelo, pero para entonces ya no lo necesito. El viento me libera y como el rey del mundo me proclamo, cuando con un gran eructo anunció el fin de la gravedad.

miércoles, 17 de octubre de 2012

La última risa.


         La circulación era fluida, circulaba a una velocidad aceptable, aceptable para este diabólico siglo donde la supremacía de la rapidez embarga todas las almas. ¡Joder!, aún así llegaba tarde al trabajo, como la cosa siguiera de esa guisa, la tercera vez esa semana que entraba con retraso, tendría que ver el despacho del todopoderoso director otra maldita ocasión. No tenía ganas de soportar  la detestable moqueta verde pimiento.
Fue inevitable, el pie presionó instantáneamente la tosca palanca del acelerador, el coche resoplo a disgusto pero finalmente se lanzo sin escrúpulos carretera abajo. No pintaba un buen día, el paisaje se ennegreció por momentos, solo un diminuto haz de sol atravesaba aquella poderosa masa negra. Era fascinador ver como aquel pequeño rayo de luz señalaba un punto concreto del campo de trigo, de ese trozo iluminado surgían colores que nunca había observado, intensos como la vida misma. Tonos y aspectos inauditos se mezclaban en un difuso orden, y de la nada surgió una bandada de cuervos extremadamente negros que revolotearon en círculo dentro  de  la claridad. El bello se erizó solo pensar en la fatídica tela de Van Gogh.
Todos mis músculos se tensaron en sincronía, todos ellos eran una prolongación hacía el pedal del freno, y gracias al golpe de volante logre salir del arcén y caer en el interior de un socavón. Eran instantes de miedo, la cabeza me daba vueltas y no sabía exactamente donde estaba. Los cuervos al igual que el ilustre pintor serían el aviso de mi muerte, no podía fijar la vista en nada concreto y un cosquilleo mental, por denominarlo de alguna manera, se apoderó de mí. Era alarmantemente irracional, y sin saber el porqué mi vida transcurrió por momentos en cinemascope. Aquella visión de mi vida me hizo reír, reír a carcajada limpia. Yo era todo aquello y cuando por fin lo entiendo, lo único que se me pasa por la cabeza es petarme el culo. No de desconfianza por lo desconocido sino por lo cómico de una vida como esa.