miércoles, 9 de mayo de 2012

El Tiempo.


Cómo dejar de lado el tiempo cuando los días se estremecen y se pliegan en sucesos paralelos.  Abandonar el tiempo sólo es posible si te abstienes del pensar del todo. ¡Todo! No tiene límite, el todo abarca todo.
El espacio no es más que una ilusión para crear movimiento y con ello la sensación de vida.
Sólo escribir me permite confundirme en mis pensamientos. Y sin embargo sigue amenazando tormenta en mi razón.
Creo parábolas con diferenciales abstractas para alcanzar un absurdo que complemente mi existencia.
¡DEMASIADO CALOR Y DEMASIADO FRÍO!
Me siento como un bogavante en su arroz... ¡Demasiado grano!
He visto nacer la duda desde dentro de una nuez y romper la cascara al ritmo de tambor de un corazón.
Entiendo la ilusión  que no me ilusiona... ya no deseo entender, ¿Deseo? Sólo la línea recta es curva si lo desea.
... Mercadillos de vacios que llenan...
A veces uno avatares por si encuentro un pequeño guiño de confianza que me permita ser ciego al paso del tiempo.
Busco palabras y las mastico con paciencia. No quiero perderme su sabor amargo y sin embargo tengo nauseas.
Lúgubre es el diccionario cuando depende del orden. Ansío la anarquía de frenopático y las uniones de colisión.
Mi dedo da una dirección pero no el sentido.


viernes, 27 de abril de 2012

El Solar prohibido.

La pelota rueda y rueda.
Nosotros como niños,
su estela encantada seguimos,
hasta dentro de un solar abandonado.
El mismo que fue prohibido,
pero el recuerdo es escaso en los niños
y sin más se entra
sin ni siquiera mirar atrás.

lunes, 30 de enero de 2012

Certezas

Un golpe de viento inesperado
un silencio intencionado
miles de razones sin causa.
Aun no sé el motivo.

La única certeza:
No soy el mismo.
Sigo caminado,
que es la vida sino andar,
pero a paso descentrado y caótico.




Pierdo caminos,
gano horizontes llenas de palabras
y hermosos silencios.
Con música triste de piano
una lagrima recorre mi alma
buscando lo imposible.

Echo de menos,
la seguridad de lo utópico,
y la indiferencia del tiempo. 

Un universo

Tenía un hermoso cuerpo, una mirada suave, melancólica.




Un universo a la espera explorado.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Reflexión de Otoño.

¿Qué es lo que quieres? Hasta que punto estás seguro que todos tus deseos y anhelos son, ciertamente algo más que viejos edificios en ruinas. Construyes y diseñas todo tipo de caducos sueños que no son más que papel mojado.
¿Qué cuenta entonces? Donde asirse un nihilista en su desespero. Como asumir que andamos solos en un pantano a lleno rebosar de mosquitos.  Transeúntes en un mundo que no nos pertenece, donde ni siquiera el verbo es nuestro.
La interpretación que hacemos de nuestros sentidos, utiliza un código erróneo que nos engaña hacía un final que no deja de ser un principio.
¡Ja, ja, ja! Rio y vuelvo a reír. Y me doy cuenta que mi presente nunca ha estado ni será.
Me gustaría sentirme libre poder ver que solo fluyo en la inmensidad del caos. Soy un estúpido que se rodea de una pequeña capa de diminutas mentiras. Así soy de ignorante a cambio de seguridad.
Saltar desde lo más alto de la consciencia y caer en un abismo sin fin, llegar a la eternidad sin más. Compadezco al Ángel Caído al darse cuenta de su condición.
Como una hoja de otoño me balanceo con la música del viento, me espera la fría y húmeda tierra.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La partida y la deuda.

Una tarde gris y apagada de frío invierno, de esas que lo único que te apetece es acercarte al máximo a la estufa de gasoil  y jugar una simple partida de ajedrez. En una de esas tardes.  Mi abuelo me contó una de esas historias que sólo la gente mayor, la que lleva un saco cargado a la espalda y soporta el dolor te puede contar.
Mira niño, en este perro mundo, al principio crees que eres como ese rey que tienes en la mano. Altivo, vanidoso y seguro de ti mismo. ¡JA!. No existen reyes donde esconderte, son máscaras. Hermosas máscaras llena de promesas, de sueños y engaños. En realidad no somos más que peones. Y ni siquiera dios, si existe, sabe quién controla las piezas. Porque el rey, bajo su majestuoso aspecto también es un puñetero peón, aunque viva de puta madre, eso sí.
En la guerra, corría una historia en la compañía de asalto. Se decía que había una bala, una jodida bala que llevaba tu nombre escrito, grabado en el frío plomo. Esa bala nunca fallaba y cuando aparecía no perdonaba. Se preguntaba quién escribía el nombre de la víctima en ellas. Los razonamientos eran extensos y complicados a causa del miedo y el alcohol.
¿Dios? A la mierda con él. Ése no escucha ni sus propios eructos, como para  interesarse por sus malditos pedos.   No hijo, no. 
¿El destino? Una puñetera partida de dados amañada. ¡No!
 Simplemente es el impuesto de la vida.  La eterna deuda del ser humano y, su único pago, la muerte.
Aquel día gané mi primera partida a ajedrez con mi abuelo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

El Universo es sexo.


Los físicos son como Mordor, se pasan el día conspirando por tal de recuperar el anillo que gobierna a todos los anillos. En realidad su anillo es esa teoría que las unifica a todas. Lo que no saben apreciar es que el motor de todo el Universo y de todos sus movimientos es el sexo.  Sí, el sexo en el sentido más amplio del término.
Desde el principio, si aquello fue un principio y no un retorno. Desde esa explosión de materia concentrada en un infinito estreñimiento de pasión, el derroche de relación física ha sido tan enormemente grata como una gran eyaculación.  A partir de ahí todo se lanza a una carrera de relaciones mortales, como la materia y la antimateria. O interesantes parejas de energía materializadas con uniones de fuerte arraigo que consiguen crear galaxias y un universo en expansión. Y por qué no, otros multiversos de diferentes relaciones y amores.
Pero en definitiva, esas uniones de partículas con sus extrañas leyes físicas no son más que sexo, unión de las mismas por conveniencia, por resistencia y por la simple satisfacción que provoca una unión sea momentánea o hasta que la energía muera.
La vida apareció cuando unas apasionadas moléculas solitarias decidieron crear relaciones de una manera más elástica con base de carbón.  La magia del momento no paró hasta las primeras células, espíritu de la reproducción que heredan de un universo en expansión y que ellas refuerzan con gratitud.
Sexo que llega a nuestras vidas en todos nuestros ámbitos. Esa imperiosa necesidad de ser seres sociales, compartir, robar, envidiar, desear, amar, odiar…. Todo nuestros avances en la vida son producto de esa sensación de satisfacción por la unión con otro ser. Esa sublime sensación de la entrega de una parte de ti, ese momento que dejas de ser para ser más.